




Hotel Kurija Janković
Sobre este hotel
Aquí el protagonismo lo tiene el edificio. Kurija Janković es una mansión restaurada del siglo XIX, y las habitaciones del interior mantienen un carácter relajado y sin pretensiones, lejos de cualquier intento de grandeza. El desayuno está incluido y se sirve en el propio establecimiento, que además gestiona su restaurante y cafetería, algo que cuenta mucho en una comarca donde las cocinas fuera del centro cierran temprano. El aparcamiento es gratuito y queda junto a la puerta, así que el coche se mantiene a mano para las excursiones hacia el Parque Natural de Papuk o hacia el este, siguiendo la llanura del Drava. El Museo de la Ciudad de Virovitica, dentro del Dvorac Pejačević, está a poca distancia, y el centro de la ciudad queda lo bastante cerca para salir de noche. El aire acondicionado cubre el calor del verano en Eslavonia, y tanto las mascotas como los niños son bienvenidos sin ningún inconveniente.