




Boutique hotel Lili
Una villa tranquila a diez minutos del mar, cerca del puerto
Sobre este hotel
El puerto queda más cerca que las calles de postal aquí: Boutique hotel Lili se mantiene en una zona residencial tranquila, a diez minutos a pie del paseo marítimo y cinco más hasta las murallas del casco antiguo, con la basílica de Santa Eufemia a unos 1,5 km. La propia villa se mantiene luminosa y sencilla, las habitaciones con aire acondicionado, televisor de pantalla plana y ropa de cama antialérgica, los baños equipados con ducha y secador de pelo más que con lujo ostentoso. La gran terraza de verano hace todo el trabajo, el bar permanece abierto hasta la noche en una calma que viene directamente del barrio de alrededor. Se alquilan bicicletas en el propio hotel para bajar hasta el mar, y el paseo hasta el centro histórico se mantiene llano y fácil desde la puerta.
- Zona cerca del puerto
- Bar de terraza de verano
- Alquiler de bicicleta gratuito
- Habitaciones familiares
Nuestra opinión
El Boutique hotel Lili es una villa luminosa convertida en hotel boutique en una zona tranquila de Rovinj cerca del puerto deportivo, a diez minutos a pie del paseo marítimo y a quince del casco antiguo. Las habitaciones tienen balcón o acceso a terraza, aire acondicionado y wifi, hay habitaciones familiares, y las bicicletas se prestan gratis, con un bar de terraza en verano. Una nota de 8,8 sobre 676 opiniones lo respalda. Lo reservaría como base tranquila, con bicicletas para explorar.
- ✓Pide una bicicleta en recepción para bajar al paseo marítimo en vez de caminar dos veces al día
- ✓Reserva una habitación que dé a la terraza si quieres que el ruido del bar de verano juegue a tu favor
- ✓Pregunta por el préstamo gratuito de bicicletas antes de llegar, evita un taxi al casco antiguo por la noche
Por qué nos gusta
- Una terraza residencial de verdad tranquila
- Diez minutos a pie del paseo marítimo
- Alquiler de bicicleta gratuito hasta el puerto
- Habitaciones familiares con balcón de verdad
Por qué encanta a los viajerosLa distancia hasta el puerto resulta ser todo el atractivo del alojamiento: lo bastante cerca para bajar a tomar algo por la noche, lo bastante lejos para que la terraza siga tranquila pasadas las diez. Las habitaciones son sencillas pero cuidadas, el aire acondicionado trabaja duro en agosto, y el préstamo de bicicletas se usa más de lo esperado para llegar al casco antiguo. El desayuno no está incluido, así que la panadería cercana se convierte en costumbre en un par de días.