




Apartments Naja - Makarska Exklusiv
Una cocina real y lavadora, a minutos del centro
Sobre este hotel
Apartments Naja - Makarska Exklusiv ofrece terraza y wifi gratis, y cada unidad incluye aire acondicionado, cocina pequeña, balcón, lavadora, baño privado, cocina completa, televisión y entrada privada. El parking privado gratuito en el hotel elimina uno de los principales quebraderos de cabeza de una estancia más larga en una ciudad costera animada, y se proporciona menaje de cocina para una verdadera independencia culinaria y no solo un rincón de té y café. La playa de Makarska queda a 13 minutos a pie, la estación de autobuses principal a 800 metros del hotel, y la catedral de San Marcos a 14 minutos a pie. La plaza principal de Makarska queda a 1,2 km, con el faro de San Pedro, el monasterio franciscano y el lago Azul accesibles como salidas algo más largas desde los apartamentos.
- Estancias largas e independientes
- Viajeros que llegan en coche
- Grupos que necesitan lavar ropa
Nuestra opinión
Apartments Naja - Makarska Exklusiv es la opción con cocina propia que elegiría en Makarska para una estancia larga: cada unidad tiene cocina completa, lavadora, balcón y entrada privada, con aparcamiento privado gratuito. La playa de Makarska está a 13 minutos a pie, y la estación de autobuses y la catedral de San Marcos quedan a un paseo. Una nota de 9,7 sobre 38 opiniones lo respalda. Si quieres piscina o servicio de hotel, busca otra opción.
- ✓Haz la compra desde el primer día, la cocina privada permite cocinar con facilidad desde la llegada.
- ✓Usa la lavadora a media estancia, aligera mucho el equipaje para el viaje de vuelta.
- ✓Camina hasta la catedral de San Marcos y la plaza principal en la misma salida, quedan lo bastante cerca para combinarlas con facilidad.
Por qué nos gusta
- Cocina real privada y lavadora
- Parking privado gratuito en el hotel
- 13 minutos a pie de la playa de Makarska
- Entrada privada en cada unidad
Por qué encanta a los viajerosTener una cocina real y una lavadora cambió todo el ritmo de una estancia de nueve noches, cocinando la mayoría de las cenas nosotros mismos y haciendo una colada a media semana sin buscar una lavandería en la ciudad. Los 13 minutos hasta la playa se convirtieron en rutina desde el tercer día, y el parking gratuito nos libró de preocuparnos por sitio tras cada excursión.